Las Mujeres en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Nota de prensa
               

Las mujeres Santos de los Últimos Días toman fuerza e inspiración desde su identidad: se comprenden a sí mismas como hijas de Dios con un propósito en la vida, y se esfuerzan por cultivar dentro de sí mismas los atributos de la divinidad, como la santidad, la sabiduría y la caridad.

Honran sus cuerpos y mentes como regalos sagrados, rechazando cualquier cosa que los menosprecie. Buscan cumplir su potencial y su capacidad de alegría a través de la adoración, el estudio, el servicio y los esfuerzos fervientes por vivir una vida centrada en Cristo.

Ellas creen que por designio divino, las mujeres y los hombres experimentan el mayor crecimiento, alegría y satisfacción juntos, no de manera aislada. A través de esfuerzos únicos y colaborativos, cada uno de ellos proporcionan contribuciones indispensables en el hogar, en la iglesia y en la comunidad y sociedad en general.

Las mujeres mormonas abrazan su herencia como discípulas femeninas de Jesucristo. Consideran que es una misión importante acercarse a los necesitados y cuidar los mejores intereses de sus familias, congregaciones y comunidades en general.

                

Juntas, las mujeres mormonas forman la Sociedad de Socorro, una de las organizaciones de servicio para la mujer más antiguas y más grandes del mundo. Con una membresía de 7,1 millones de mujeres en 170 países, la Sociedad de Socorro es un tremendo vehículo de servicio en todo el mundo. Fue organizado en 1842 para proporcionar alivio de todos los males de la vida humana: "alivio de la pobreza, del egoísmo, la tristeza, la apatía, la ignorancia, la inmoralidad, la mundanidad, la mediocridad, el miedo, la limitación personal y la soledad".

 Como discípulas, se anima a las mujeres  Santos de los Últimos Días a cultivar una fe personal y una relación con Dios, estudiar las Escrituras y la doctrina, enseñar el Evangelio en sus hogares y congregaciones y participar fielmente en todas las ordenanzas salvadoras del Evangelio. Desde hace tiempo, se ha alentado a todos los miembros de la Iglesia a buscar educación en todas sus formas; es un mandamiento divino así como un camino hacia el servicio y una vida más significativa.

Los miembros de la Iglesia tanto hombres o mujeres también tienen oportunidades distintivas y colaborativas para el servicio de la Iglesia. Siguiendo el patrón establecido por Cristo en el Nuevo Testamento, los hombres en la Iglesia son ordenados en el  sacerdocio, lo que les permiten oficiar en "ordenanzas" religiosas, o ceremonias, así como en la administración de la Iglesia.

Las mujeres mormonas sirven como misioneras y en puestos docentes, presiden otras organizaciones a nivel local e institucional, asesoran y ministran a otros y funcionan en muchas otras capacidades. Las mujeres también son parte integral de los consejos de liderazgo en las congregaciones de la Iglesia, como participantes plenos en la discusión y la toma de decisiones.

    

El ámbito de servicio más importante para mujeres y hombres está dentro de sus propias familias. Los hombres y mujeres mormones abrazan a las familias como el corazón del plan de Dios para sus hijos y como la unidad fundamental de la sociedad. Consideran el trabajo conjunto de madres y padres como una prioridad preeminente en la vida y ayudan a crear y contribuir a familias fuertes, centradas en Cristo. Cualesquiera que sean las condiciones de sus vidas, las mujeres de la Iglesia buscan nutrir y fortalecer a quienes las rodean. Al fortalecer el tejido de sus familias individuales, extendidas, congregacionales y globales, las mujeres manifiestan su compromiso con las enseñanzas y el ejemplo del Salvador.

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